Por: Demys Martínez
Tucupita, 18 de octubre de 2025.- El psicólogo clínico y Juez de Paz Comunal, Lcdo. Josep Palacios, advirtió sobre una preocupante transformación de los valores en nuestra sociedad, a la que calificó como una “crisis moral que está desestructurando la familia y naturalizando lo inaceptable”.
En las últimas semanas, Delta Amacuro ha sido escenario de múltiples denuncias de abuso sexual infantil, maltrato intrafamiliar y violencia de género. Frente a esta realidad, Palacios ofreció un análisis profundo de las raíces psicológicas y sociales detrás de este fenómeno, durante una entrevista desde Oceánica 98.5Fm, el lunes 06/10/2025.
La descomposición moral como raíz del problema
Según el especialista, muchos de los patrones de conducta que antes eran socialmente rechazados hoy se ven con normalidad, lo que constituye una deformación de los valores familiares y comunitarios.
“Hoy en día es común ver, incluso con buenos ojos, lo que se hace mal, y ver con recelo lo que se hace bien. Esa es una de las principales causas de la desestructuración social”, señaló Palacios.
El psicólogo explicó que esta pérdida de referentes éticos genera un terreno fértil para que prosperen conductas antisociales, agresivas y abusivas. Sin embargo, aclaró que el incremento en las denuncias también refleja un avance positivo: la sociedad está más informada y dispuesta a romper el silencio.
Estrés social y violencia aprendida
El Licenciado Palacios subrayó que el estrés social y las condiciones económicas y emocionales extremas que viven muchas familias pueden detonar comportamientos violentos. “A mayor estrés social, mayor cantidad de conductas antijurídicas”, afirmó.
A ello se suma que la violencia es un comportamiento aprendido. Las personas que fueron víctimas de maltrato o abuso en su infancia tienden, en la adultez, a repetir esos patrones, ya sea como agresores o como víctimas perpetuas.
“El ser humano aprende por imitación directa o indirecta. Un niño que ha sido víctima de abuso puede crecer con huellas profundas que lo lleven a repetir esa violencia en su vida adulta”, explicó.
Secuelas del abuso infantil
Entre las consecuencias más visibles del abuso infantil, Palacios mencionó el aislamiento, la baja autoestima, la desmotivación, los cuadros depresivos y la ansiedad. “Un niño violentado puede convertirse en un adulto inseguro, deprimido e inestable emocionalmente”, alertó.
Por eso considera urgente eliminar los tabúes en torno a la salud mental y promover la asistencia psicológica temprana.
“Aún hay quienes piensan que ir al psicólogo es cosa de locos. Pero la realidad es que no hay salud sin salud mental. Así lo afirma la Organización Mundial de la Salud, y es una verdad innegable”, sostuvo.
La OMS, recordó el especialista, advierte que para 2030 la depresión será la principal causa de incapacidad en el mundo.

El papel de los medios y las redes sociales
Otro factor que Palacios considera determinante es la sobreexposición a los medios y redes sociales. “Vivimos en una sociedad sobreestimulada, donde la información constante puede generar tanto paz como zozobra, dependiendo del contenido que se consuma”, afirmó.
Esa sobrecarga informativa, sumada a la pérdida de valores y la falta de contención familiar, contribuye a un ambiente emocionalmente inestable, especialmente en niños y adolescentes.
Detectar las señales de alerta
El psicólogo también ofreció orientación sobre cómo identificar posibles casos de abuso infantil. Indicó que los cambios bruscos de conducta son una de las principales alertas: irritabilidad, aislamiento, agresividad o retraimiento.
“El 95% de los casos de abuso sexual infantil son cometidos por personas del entorno familiar. Eso agrava el daño, porque la víctima enfrenta no solo el trauma del abuso, sino también el duelo por la traición de alguien cercano”, explicó.
Romper el silencio y buscar ayuda
Finalmente, Palacios hizo un llamado a los padres y representantes a perder el miedo a preguntar y buscar apoyo profesional ante cualquier sospecha. “El silencio agrava la situación, reprime al niño y lo llena de impotencia. He atendido casos donde el dolor no expresado termina en conductas autodestructivas”, relató.
Exhortó además a la comunidad a aprovechar los servicios de atención psicológica disponibles en el estado Delta Amacuro, tanto en instituciones privadas y públicas, incluyendo el IPASME, hospitales y diversas ONG dedicadas a la prevención del abuso.
Un llamado urgente a la conciencia social
El mensaje del Licenciado Josep Palacios es claro: la reconstrucción del tejido social comienza por el hogar. Reconocer las señales de alerta, fomentar la comunicación familiar, acudir a especialistas y rescatar los valores morales son pasos esenciales para frenar la espiral de violencia que amenaza a nuestra sociedad.
“No podemos cambiar la sociedad sin antes sanar la familia. Y no podemos sanar la familia sin atender la salud mental”, concluyó.
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