Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la LenguaAsesor de la Comisión de la Asamblea Nacional por el Esequibo y la Soberanía Territorial
Miembro del Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela (IDEFV)
Asesor de la Fundación Venezuela Esequiba
Hemos escuchado en varias ocasiones, quizás como alegato de quienes se atreven a opinar sobre este caso que fueron los ingleses y no los guyaneses quienes nos arrebataron esa séptima parte de nuestro espacio territorial.
Por eso quisimos consultar, para EL DELTANO, al Dr. Abraham Gómez, quien ha ocupado muchos años al estudio académico sobre este tema controversial, para que nos aclare al particular.
¿Contra quién debe concentrarse lo que estamos pidiendo que se nos devuelva?
Abraham Gómez “Estamos plenamente enterados de tal maniobra socio histórica; sin embargo, no por ello vamos a desistir de nuestro legal y legítimo reclamo de defensa de nuestra Guayana Esequiba; porque no es poca cosa el daño a la soberanía que nos causaron los ingleses de entonces y continúan los gobiernos guyaneses de ahora con tamañas tropelías.
Demys Martínez, Aunque parezca un poco temeraria la siguiente pregunta – por cierto, repetida con insistencia en bastantes partes — creo que dice mucha verdad.
¿Tenemos o contamos con países amigos que nos acompañen en este momento crítico de reclamo de la Guayana Esequiba?
A.G “Voy a repetirte aquí, lo que he mencionado en distintas conferencias que, en el concierto de las relaciones internacionales, los países no tienen amigos sino intereses; lo cual ha quedado revelado y manifestado en el presente caso litigioso, del cual me he venido ocupando – particularmente- desde hace casi cinco décadas; y así lo he podido constatar”.
D.M ¿Por qué es tan apetecible esa extensión territorial, tanto por otras naciones como por las empresas transnacionales?
A. G “Te voy a señalar sucintamente. La Zona en Reclamación siempre ha sido considerada de un extraordinario potencial energético, tanto por las reservas probables y probadas de los recursos petroleros, la calidad de los mismos; los incuantificables caudales de agua; las factibilidades para desarrollar sendos planes sustentables de generación de energía eléctrica, programas agroindustriales, minero, maderero, piscícolas etc. Por otra parte, a la extraordinaria ubicación geoestratégica, añádase su proyección atlántica e interconexión con los países de Suramérica y con el resto del mundo. No es poca cosa”
D.M. ¿Cómo cuáles compañías están operando, según usted, en esa zona, que consideramos nuestra?
A.G “No son pocas. Hay un enjambre de empresas operando, bajo la coordinación de la Exxon-Mobil; la cual fija los procedimientos en el área para la Shell holandesa; diseña los planes para la CGX estadounidense; establece las cuotas de explotación a la Anadarko canadiense y a la CNOON china; en fin, se conoce que sobrepasan de 52 compañías que allí se instalaron, procedentes de muchos países que se dicen amigos de Venezuela; incluso algunas naciones que hemos estado apoyando a través de Petrocaribe”.
D.M Veamos, un poco, desde el punto de vista legal. La Corte ha venido invitando a Venezuela y a Guyana para que se presenten a arreglar ese pleito en un juicio. ¿Nos conviene asistir?
A.G “Fuera de la Corte no hacemos nada. El caso se gana compareciendo y demostrando la tratativa urdida contra nosotros.
Si no estamos presentes no habrá defensas de nuestra parte. Debemos mostrar y demostrar, con comparecencia plena de nuestra representación, cómo fue que la cuestionada decisión arbitral de 1899 –poco menos que una tratativa perversa, producto de añagazas y acuerdos tramposos– nos despojó con vileza de una séptima parte de nuestra geografía nacional”.
D.M ¿Si es posible que ganemos ese caso? ¿Probaremos y demostremos lo que nos hicieron?
A.G “Hay que tener racional optimismo al respecto. Quienes hemos estudiado este asunto por años, sostenemos, de muchas maneras, que el mencionado “Laudo” es desmontable jurídicamente; sin embargo, estamos contestes que nos encontramos nada más y nada menos que ante un insalvable dilema. Seguir compareciendo o no asistir. Yo soy de la opinión de que debemos encarar, asistir al juicio con nuestras pruebas irrebatibles”
D.M Hay quienes dicen que esto es una perderá de tiempo. Que la Corte ya decidió; que no debemos ir más…
A.G “Según mi apreciación personal, no nos queda otra alternativa que comparecer por ante la Corte Internacional de Justicia con la finalidad de probar y alegar, en todos los trayectos procesales en su debida ocasión —distantes de posiciones elusivas, de aprovechamientos ideológicos, político, partidistas, interesados o reticentes— un hecho de suma trascendencia para la vida de la nación: la Guayana Esequiba siempre nos ha pertenecido. Estamos impelidos a asistir, en condición de parte concernida, por ante el precitado Cuerpo Jurisdicente, las veces que nos concedan audiencias para cada fase del Proceso que cursa”.
D.M ¿Esa séptima parte de nuestra extensión territorial, la que nos despojaron, la reclamamos con suficiente fortaleza y asidero jurídico ¿Tenemos cómo probar que siempre ha sido de Venezuela?
A.G “Apreciado, Demys lo que se hereda no se hurta. Te lo digo porque tenemos cómo demostrar y probar que somos herederos del mencionado espacio, desde el 08 de septiembre de 1777, cuando se creó la Capitanía General de Venezuela, mediante Real Cédula de Carlos III. Como consecuencia, desde siempre ha sido nuestra. Tenemos suficientes elementos probatorios: históricos, jurídicos y cartográficos que nos respaldan. No son elucidaciones trasnochadas o caprichos. No son antojos sobrevenidos. Diré más aún. Hasta la fecha de hoy, Guyana no posee el más mínimo Titulo traslaticio que respalde su pretensión procesal; además, insisten en el reposicionamiento del laudo como causa de pedir, sabiendo de antemano que ese adefesio quedó rechazado, que porta la condición de nulo de nulidad absoluta, cuando se suscribe el Acuerdo de Ginebra, el 17 de febrero de 1966, único documento con pleno vigor jurídico en esta contención”.

