El economista Ermilo Díaz afirmó que todavía no existen suficientes elementos públicos para determinar si el acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos representa un buen negocio para el país.
Durante un conversatorio realizado en Oceánica 98.5 FM, el profesor universitario jubilado explicó que su análisis parte de las informaciones divulgadas por Donald Trump, Delcy Rodríguez y medios internacionales.
“No sé si el acuerdo ya fue firmado con todos sus parámetros oficiales. Hasta ahora no hemos visto los documentos bajo los cuales se establecieron las condiciones. Por eso solamente podemos analizar lo que se ha informado y el escenario en el que se produce esta negociación”, indicó.
Díaz comenzó por explicar las necesidades energéticas de Estados Unidos y el efecto que tienen los conflictos internacionales sobre el mercado petrolero.
“Estados Unidos tiene aproximadamente 46.000 millones de barriles de reservas probadas, produce alrededor de 13,6 millones de barriles diarios y consume unos 20,6 millones. Allí existe una diferencia importante entre lo que produce y lo que necesita para mantener su economía”, señaló.
También mencionó las restricciones en el estrecho de Ormuz, por donde circulaba una parte considerable del petróleo mundial antes del conflicto en Oriente Medio.
“Estados Unidos necesita petróleo para su industria, para mantener sus reservas estratégicas y también para sostener su capacidad militar. Aunque Canadá sea uno de sus principales proveedores, cualquier reducción de la oferta mundial afecta los precios y el abastecimiento”, explicó.
Frente a esa necesidad estadounidense, Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, pero mantiene una producción reducida y una industria que requiere inversiones.
“Venezuela tiene alrededor de 303.000 millones de barriles de reservas, que representan aproximadamente el 17 % de las reservas mundiales, pero solamente aporta cerca del 1 % de la producción. Tenemos petróleo, pero necesitamos capital, tecnología, mantenimiento y recuperación de los equipos”, expresó.
Díaz estimó que la recuperación de la industria petrolera venezolana necesita inversiones superiores a los 150.000 millones de dólares. Consideró que esa necesidad coloca al país en una posición delicada durante la negociación.
“Estamos hablando de una superpotencia económica y militar, con economistas, matemáticos, analistas financieros y especialistas en negociación, sentada frente a un país que atraviesa una crisis. Entonces debemos preguntarnos dónde están los expertos venezolanos y quiénes llevaron nuestros números a esa mesa”, manifestó.
El acuerdo anunciado contempla el desarrollo de 17 campos con un potencial cercano a 65.000 millones de barriles. Delcy Rodríguez habló de una duración de 25 años y de ingresos estimados en 209.335 millones de dólares para Venezuela.
“Donald Trump está explicando el acuerdo a los estadounidenses. Les dice que aumentará sus reservas, garantizará petróleo y reducirá el precio de la gasolina. Ese es el beneficio que él presenta para su país. Ahora los venezolanos debemos preguntar qué vamos a recibir nosotros”, sostuvo Díaz.
Uno de los puntos que genera mayores dudas es el anuncio de que Venezuela recibiría 19 dólares por cada barril producido y vendido.
“No sabemos si esos 19 dólares corresponden a regalías, impuestos o ingresos netos. Tampoco sabemos si están calculados a precios actuales o si se mantendrán durante los 25 años. La economía es dinámica y hay que evaluar cómo la inflación puede afectar los ingresos petroleros venezolanos”, explicó.
El economista calculó que los 209.335 millones de dólares anunciados representarían un promedio cercano a 8.400 millones de dólares anuales.
“Hay que revisar esos números. Según las cifras que se han manejado, Venezuela habría recibido más de 12.000 millones de dólares en menos de seis meses, mientras que este convenio proyectaría unos 8.400 millones por año. Eso obliga a examinar detalladamente si la estimación resulta favorable”, afirmó.
Díaz también cuestionó que no se conozca públicamente la participación que tendrán Venezuela, Estados Unidos y las empresas privadas involucradas.
“Se habla de una participación del 35 % para Estados Unidos y de acceso preferente a otro 20 % de la producción, pero todavía existe confusión. No sabemos con claridad si ese porcentaje corresponde a la empresa, a los campos o a la producción. Para analizarlo necesitamos ver el documento”, insistió.
El profesor también puso en duda la capacidad jurídica de una administración encargada para comprometer al país mediante un acuerdo de esa magnitud y duración.
“Es difícil que un gobierno encargado haga un contrato de este tipo porque, precisamente por su condición de encargado, puede enfrentarse a situaciones legales que van a exigir las empresas. El sistema de gobierno venezolano no está bien definido con respecto a lo que establece la Constitución”, sostuvo.
Al ser consultado sobre la estabilidad del acuerdo ante un proceso electoral y una nueva Asamblea Nacional, Díaz respondió:
“Recordemos que estamos en un proceso de transición. Después debe producirse un proceso electoral que establezca la gobernabilidad legal y legítima del Estado venezolano. Una cosa es el Gobierno de Estados Unidos y otra son las empresas privadas, que hacen sus propios análisis y evalúan las trabas que pueden surgir”, indicó.
El profesor señaló que el artículo 150 de la Constitución establece controles de la Asamblea Nacional sobre determinados contratos de interés público celebrados con Estados, entidades extranjeras o sociedades no domiciliadas en Venezuela.
“El petróleo pertenece a todos los venezolanos y el Gobierno solamente lo administra. Un contrato de esta magnitud debe conocerse, discutirse y evaluarse para determinar si beneficia o perjudica al país”, expresó.
Díaz no rechazó la llegada de capital extranjero, pero insistió en que Venezuela debe negociar con especialistas y garantizar condiciones equilibradas.
“Necesitamos inversión para recuperar la industria petrolera, generar producción, empleos e ingresos. Pero en el comercio internacional hay intereses de por medio y Venezuela tiene que sentar a los mejores expertos. Nosotros tenemos la materia prima que el mundo necesita”, concluyó.
